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Número 183

Julio-Agosto 2005



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Redacción


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Enfermería a flor de piel

VIII Congreso Nacional de Enfermería Dermatológica 

  

La octava edición del Congreso Nacional de Enfermería Dermatológica  reunió en el Auditorio del Hospital Clínico San Carlos de Madrid a más de  250 profesionales de Enfermería llegados de diversos puntos de la geografía  nacional. Bajo el lema ‘Cultura y piel. Cuidar con-tacto’, los ponentes  invitados a participar en este encuentro compartieron experiencias,  conocimientos e inquietudes entorno a cuatro grandes temas: los nuevos  abordajes en el cuidado a pacientes con problemas de la piel, la curación de  las heridas crónicas, la organización de las unidades de úlceras por presión y  la continuidad de cuidados, y la ética de los cuidados. Como colofón, la  presentación de la Asociación Nacional de Enfermería Dermatológica.

La necesidad de la actualización de  las técnicas y de los materiales  utilizados en la práctica asistencial;  y de investigar para mejorar  ésta, así como la importancia  tanto del protocolo individualizado según  las necesidades del paciente, como  de la continuidad de cuidados entre los  distintos niveles asistenciales fueron las  principales conclusiones alcanzadas en  el transcurso del VIII Congreso Nacional  de Enfermería Dermatológica. Un  encuentro, organizado por las enfermeras  del Instituto de Enfermedades y Cirugía  de la Piel y la dirección de Enfermería  del Hospital Clínico San Carlos  con la colaboración de las enfermeras  de la Unidad de Úlceras por Presión del  centro hospitalario, que, en su octava  edición, sorprendió a los asistentes con  dos novedades. Una de las principales  diferencias con respecto a ediciones anteriores  fue la presencia del papel de la  Enfermería en el campo de la investigación.  En esta ocasión, además de acoger la exposición de los temas desde la  perspectiva de la educación sanitaria,  como va siendo habitual en estos encuentros,  se propició su abordaje desde  la vertiente investigadora. Así, entre  otras cuestiones, se explicaron las causas  del resurgir de las enfermedades infectocontagiosas, se evaluaron las afecciones  cutáneas relacionadas con la  imagen corporal, se presentaron nuevas  estrategias de Enfermería en el tratamiento  con queratinocitos en el gran  quemado y sus cuidados, se analizaron  los procedimientos terapéuticos en la  aplicación del nitrógeno líquido, se presentó  una alternativa para el tratamiento  del exceso de sudoración (hiperhidrosis). 

La otra gran novedad fue el debate organizado en torno a la última de las cuatro mesas redondas celebradas, “Ética y cuidados”, en la que se trató el tema de la ética y su relación con la excelencia de los cuidados. Tres expertos en la materia analizaron el concepto de ética y su significado en el colectivo de Enfermería. Aunque la exposición fue abordada desde distintos puntos de vista, tuvo un mismo hilo conductor: hacer de la ética una cuestión de responsabilidad y no ignorar el papel que juega en la humanización de los cuidados.

Los nuevos abordajes en el cuidado a pacientes con problemas de la piel, la organización de las unidades de úlceras por presión y la continuidad de cuidados en este tipo de pacientes, y algunas reflexiones y propuestas de curación de úlceras fueron los temas protagonistas de las otras tres mesas redondas celebradas. Todo ello junto a una treintena de comunicaciones libres, 25 pósters y varias ponencias dotaron de contenido este congreso. Un encuentro, que ya goza de entidad propia entre el colectivo enfermero como foro profesional de referencia, donde los profesionales pueden reafirmar capacidades formativas, compartir experiencias en el campo de los cuidados e incrementar habilidades para una práctica acorde con las nuevas realidades sociales, culturales, políticas y económicas que repercuten en los cuidados de la salud y en el bienestar de la comunidad.

 Precisamente, la búsqueda de esa armonía es donde encuentra su razón de ser el lema elegido para este encuentro “Cultura y Piel. Cuida con-tacto”, pues, según explicó la presidenta del encuentro, Dolores Fournier Cid, éste ha querido transmitir “la preocupación de la Enfermería por los nuevos usuarios del sistema de salud procedentes de culturas diferentes a la nuestra y diferentes entre sí, y la necesidad de adaptación por ambas partes, para mejorar su integración en la sociedad”.

 De ahí, también, el tema de la conferencia inaugural, en la que el director del Instituto de Enfermedades y Cirugía de la Piel, Eduardo López Bran, abordó el significado de la piel en las culturas. A través de una amena exposición, este experto mostró la importancia y evolución de ésta a lo largo de la historia. Un recorrido al que le puso punto y final el catedrático de Educación para la Salud de la E.U.E., Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Sánchez Martos. En su disertación, departió acerca del importante papel que actualmente juegan los medios de comunicación en la salud de nuestra piel.

 Aspectos sociales

 El análisis de los aspectos sociales que conlleva cualquier alteración de la piel, desde el concepto de estigma, fue otro de los temas protagonistas del encuentro. La antropóloga de la Universidad Rovira i Virgili (Reus, Barcelona), Marta Allué, encargada de abordar esta compleja cuestión, comenzó su exposición recordando que “un estigma, marca, cicatriz o señal en el cuerpo puede  interferir en la relación entre individuos”. Para esta experta no cabe duda que cuando el origen y la evolución de ese estigma se gesta en el ámbito hospitalario, la Enfermería tiene un papel fundamental como mediador. Un papel de confidente, por ser el acompañante no implicado más cercano al enfermo y, a su vez, puente con el mundo exterior. En este sentido, de entre los múltiples cuidados que esta experta destacó se encuentran la promoción de la autonomía y el acompañamiento. El paso siguiente será conseguir que los familiares y los amigos entiendan de la misma forma esos cambios, los acepten y acaben por no interferir en sus relaciones. Y todo ello porque, “una vez recompuesto el aspecto externo y aceptado –que no superado– el cambio físico, el individuo se enfrentará a las miradas de los otros. El éxito en esa empresa dependerá, en parte, de una buena gestión del proceso durante la etapa hospitalaria”.

En el encuentro se reconoció que aquí entra en juego la importancia que la sociedad de hoy da a la imagen corporal. Fermín Calle, enfermero dermatólogo del Hospital Clinic (Barcelona) explicó que desde el momento en que “la piel es como nuestra tarjeta de visita, es nuestro principal órgano de comunicación y tiene importancia en la socialización durante todo el ciclo vital”. De ahí que las enfermedades cutáneas estén acompañadas en numerosas ocasiones de reacciones psicológicas, trastornos psiquiátricos asociados y alteraciones de la vida cotidiana. Según apuntó este experto, las enfermedades cutáneas pueden producir en el individuo que las padece, trastornos depresivos, ansiosos y/o paranoides, así como fobia social. Aunque los datos no son muy optimistas, este enfermero confía en que la profesionalidad de todos los que trabajan en la Sanidad y en la Dermatología en particular pueden  poner freno a esta realidad. ¿Cómo? “Realizando los máximos esfuerzos para educar a todos estos pacientes y principalmente al resto de las personas y de esta forma evitar el  rechazo social”.

 Úlceras por presión

 Sin embargo, como casi siempre que se abordan cuestiones dermatológicas desde el punto de vista de los cuidados sanitarios de la piel, las úlceras por presión (UPP) centraron la mayor parte de la atención de ponentes y congresistas.

 En los últimos años, la subida del índice de edad media de la población ha aumentado considerablemente las upp,unas heridas que requieren muchos cuidados de Enfermería.

 Actualmente en España sólo tres hospitales cuentan con Unidad de Úlceras por Presión. Las experiencias prácticas de varios enfermeros acercaron la realidad de estas unidades a los asistentes. Entre ellas, la de la Unidad de Enfermería Dermatológica, Úlceras y Heridas del Consorcio General Universitario de Valencia, incluida en el Servicio de Dermatología de este hospital. El coordinador de esta unidad, el enfermero Federico Palomar, explicó que ésta es una unidad propia de Enfermería con capacidad asistencial, docente, investigadora y gestora. Algo similar a lo que ocurre en el Hospital Son Dureta (Mallorca). La enfermera de consulta de UPP, Concepción Rodríguez, apuntó alguna de las claves a tener en cuenta a la hora de crear una unidad o consulta de estas características, “para no perderse en el intento”.

 A pesar de todas las bondades de estas unidades, estos profesionales coincidieron en señalar que la eficacia de éstas se ve muy reducida sino se cuenta con una continuidad de cuidados. A este respecto, Marianela Bayón, enfermera de AP del Área 7 de Madrid, reconoció que, hoy por hoy, se dan una serie de circunstancias que a priori dificultan esta continuidad y favorecen su mal funcionamiento (distintas formas de entender la asistencia en cada nivel, el recíproco desconocimiento sobre las funciones, capacidades y recursos del otro, y la escasa valoración mutua entre ambos niveles). “Hasta el momento el fuerte voluntarismo de los profesionales ha conseguido salvar estas barreras convirtiéndose en el gran motor del desarrollo de la continuidad de cuidados”, afirmó. Fruto de esa voluntariedad y de la preocupación constante por implantar estrategias que promuevan una continuidad de cuidados es la “Guía de cuidados de Enfermería a pacientes con úlceras y heridas crónicas”, elaborada conjuntamente por el Área 7 de AP y el Hospital Clínico San Carlos.

 Y es que, impedir el avance de las úlceras y/o heridas o la aparición de nuevas y curar las existentes en el menor tiempo posible y con la mejor de las estéticas son dos objetivos prioritarios de Enfermería. Los enfermeros Pedro J. Carrillo, del Hospital Universitario Neurotraumatológico del Complejo Hospitalario de Jaén; Rosa M. Martínez, de la Unidad de UPP del Hospital Clínico San Carlos; Soraya Lizundia, del Centro de Salud Igorre (Vizcaya), y José García, del Hospital General de Valencia, abordaron detalladamente desde su experiencia profesional los tipos de tratamientos conocidos hasta la fecha para alcanzar estos objetivos en el tratamiento de upp, heridas, úlceras vasculares y el pie diabético.

 Unos objetivos nada fáciles, y menos aún teniendo en cuenta que “aún hoy existen muchas dudas en la población general y entre los profesionales sanitarios sobre la posibilidad de curación de las UPP”, según afirmó Rosa M. Martínez. Algo que, sin embargo, para esta experta “es factible siempre y cuando  se tengan en cuenta una serie de factores que van a influir en el proceso de cicatrización”. Fundamentalmente, como explicó en su exposición: la valoración de los factores globales del paciente y los locales de la úlcera, y el conocimiento de los productos que se utilizan para la curación. Sin olvidar, en ningún momento, la importancia de la educación sanitaria, por ejemplo, en el tema de las ostomias.

 Paralelamente al Congreso se llevaron a cabo talleres formativos organizados por distintas casas comerciales: Maquillaje Dermatológico Corrector; Cura en ambiente húmedo; Infección de la herida crónica y otras complicaciones; Nuevas perspectivas terapéuticas en el tratamiento de heridas, y Tratamiento y Prevención de la infección de heridas. Asimismo, el Congreso acogió una exposición comercial con las últimas novedades.

 Hacia la excelencia

 Por otro lado, la profesora titular de la E.U.E. Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, Francisca Hernández, en su reflexión acerca del cuidado responsable afirmó que “entrar en el camino de la ética es abrir paso a la excelencia”. Una idea compartida por los presentes y respecto a la cual, aludiendo al lema del congreso,

esta experta apuntó que “cuidar con tacto conlleva un cuidado excelente que exige responsabilidad. Una responsabilidad exigida por la persona que solicita el servicio y que, hoy por hoy, no se conforma con la curación o la recuperación sino que exige además garantía de estética e incluso de belleza”. En este contexto se encuadró la exposición de esta experta quien abordó el proceso de la ética de la Enfermería, cómo ha surgido y qué conlleva la ética de la responsabilidad de la Enfermería como camino a seguir si este colectivo quiere asumir el reto que hoy le exige su función en la sociedad.

 A este respecto, Francisca Fernández recordó que, para alcanzar esa excelencia, la Enfermería no sólo requiere del conocimiento y las habilidades sino también de la formación en actitudes. Para esta experta, “la búsqueda de la excelencia debe hacerse a través de la escucha recíproca, el diálogo, el consenso, los acuerdos auténticos... y huyendo siempre del reduccionismo y el dogmatismo”. “La Sanidad –apuntó– es un trabajo en equipo y la ética clínica requiere de la reflexión interdisciplinar porque las decisiones se han de tomar con la participación de todos los miembros afectados”. En este sentido, insistió en que la Enfermería es una profesión necesaria por su función social, “buena prueba de ello son el  reconocimiento otorgado en las leyes de Autonomía del Paciente, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, la Ley de Cohesión y Calidad, y las nuevas especialidades. Todas exigen formación y participación, porque la responsabilidad se halla siempre y necesariamente abierta hacia el futuro”, afirmó.

 Por último, antes de dar el relevo a Málaga, sede del próximo congreso nacional, en la primavera de 2006, tuvo lugar la presentación oficial de la Asociación Nacional de Enfermería Dermatológica e Investigación del Deterioro de la Integridad Cutánea (ANEDIDIC), fundada en septiembre de 2004. Su presentación corrió a cargo de su presidente, Federico Palomar, quien explicó que el principal objetivo de la ANEDIDIC es convertirse en herramienta de ayuda y fomento de la formación continuada y la investigación, pudiendo servir incluso para definir la especialidad. Asimismo, este enfermero apuntó que la asociación quiere ser impulsora de nuevos congresos y jornadas de trabajo y, a corto plazo, publicar una revista en la que los profesionales del sector puedan exponer y publicar experiencias asistenciales e inquietudes formativas e investigadoras.

 

Enfermedades de transmisión sexual

En el transcurso del encuentro, el dermatólogo  del Hospital Clínico San Carlos, Fernando Sánchez, y la enfermera responsable de Centro de Orientación Familiar del C.S. Mar Báltico 2 del Área 4 de Madrid, Clara Pedraza, analizaron las principales causas del aumento de las enfermedades de transmisión sexual en nuestros días. Motivado, a su juicio, por el cambio detectado en la sexualidad de los pacientes en los últimos años, promovido por ambientes más permisivos, liberalidad de las costumbres, insuficiente información y formación...

 A pesar de conocer sus causas, y de que “tan importante como tratar al individuo es la prevención de nuevos contagios”, estos expertos coincidieron en que la prevención de estas patologías es muy compleja. Fernando Sánchez afirmó que “pensar que bastaría con la utilización del preservativo es tener una idea muy restrictiva del problema”. Consciente de esta realidad, Clara Pedraza, apuesta porque los profesionales de la salud, desde el conocimiento teórico, utilicen como principal herramienta la empatía para facilitar una comunicación adecuada a la situación individual del interlocutor. “El objetivo de la intervención del profesional sanitario, en todos los campos, debe ser la atención integral del paciente desde el respeto de su propia autonomía”, recordó. Para lograr esta atención integral en el campo de la sexualidad, esta experta explicó que “el profesional debe comunicarse de forma bilateral con el paciente a través de la empatía”.

 Premios

 Mejor Comunicación

“La percepción del rechazo social por los propios pacientes quemados, una mirada cualitativa”, expuesta por Alejandra Cano Arana, del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

 Mejor Póster

“Úlceras por presión día a día en cuidados críticos”. Autor: José Ángel González Sánchez y col.

28/06/2005
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