
La vigésimo segunda
edición del Congreso Nacional de Enfermería de Salud Mental reunió en Cáceres
a más de setecientos profesionales de Enfermería de toda España. Durante tres
días estos congresistas debatieron acerca de los cuidados de Enfermería en
pacientes psiquiátricos y analizaron el futuro de los cuidados terapéuticos
en el ámbito de las enfermedades mentales. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro personas podrá padecer algún
tipo de trastorno mental a lo largo de su vida. En la mayoría de los casos se
tratará de trastornos leves y transitorios.
En España, según el Ministerio
de Sanidad y Consumo, el grupo de enfermedades mentales graves y
crónicas afecta al 1% de la población (alrededor de 430.000 personas). De ellas, la
mitad sufre un trastorno asociado a un grado de minusvalía tal que supone
una dependencia permanente para el enfermo. Actualmente, sin embargo,
según reconoció recientemente el secretario general de Sanidad, Fernando
Lamata, la atención de la salud mental tiene grandes carencias de
respuesta. “Es la cenicienta de la sanidad pública”, afirma este
representante del Ministerio de Sanidad.
La Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM) lleva desde su constitución
intentando poner fin a esas carencias desde su ámbito de competencial. Claro
ejemplo de ello son sus congresos nacionales en los que, año tras año,
desde hace ya más de dos décadas, propicia la comunicación y el intercambio
de conocimientos entre los profesionales de Enfermería de salud mental en
todos los ámbitos: asistencia, gestión, docencia e investigación. Pues, la
visión global que ofrece el análisis de la situación desde cada una de ellas
dibuja la realidad de la atención enfermera en salud mental: cuáles son sus
fortalezas y debilidades, hacia dónde debe dirigir sus pasos y a qué retos
debe hacer frente.
Así, bajo el hilo conductor del
abordaje de los elementos terapéuticos de los cuidados enfermeros de salud
mental, la ANESM propició en la última edición de su congreso nacional,
celebrado recientemente en Cáceres, esa visión global de la situación de
los cuidados de Enfermería en Salud Mental. Algo que fue posible gracias a
la participación de los más de setecientos asistentes, no sólo en los
talleres organizados sino también en los coloquios posteriores a la
celebración de las distintas mesas redondas y la exposición de las diversas
ponencias.
Mientras en los talleres se analizaron los
elementos culturales que favorecen o interfieren lo terapéutico y los
límites como estructura terapéutica de contención, se abordó el soporte emocional
como técnica de cuidados y la ayuda terapéutica en situaciones de duelo y
se valoraron los elementos facilitadores para un clima terapéutico en los
cuidados a niños y adolescentes desde un modelo relacional; los debates y
discusiones a los que dieron lugar centraron la atención en cuatro aspectos
fundamentales: el futuro de los cuidados terapéuticos, los recursos
existentes para la atención a pacientes psiquiátricos, la importancia del
seguimiento de Enfermería como factor significativo en el pronóstico de
dichos pacientes (una idea reivindicada en numerosas ocasiones a lo largo
del encuentro) y los factores de riesgo existentes en la sociedad
relacionados con la salud mental
Cuidados terapéuticos
Durante tres días se abordó de forma explícita
“lo terapéutico”. Un término que para la Enfermería de Salud Mental no sólo supone la aplicación de un tratamiento, sino que
conlleva relación y comunicación interpersonal, algo que según se recordó
son fundamentos del cuidado enfermero de salud mental
Para los expertos, “la acción
terapéutica tiene un mayor alcance cuando se contempla la promoción de las
capacidades físicas, psíquicas y sociales de las personas para alcanzar su
mayor potencial de salud”.A este respecto, se concluyó que se hablará de
terapéutica del cuidado cuando su objetivo se centre en la promoción y la
educación de la persona para mejorar sus capacidades de autocuidado y
habilidades de promoción de la salud y de su vida
Según afirmaron los expertos reunidos
en este encuentro, esto es algo que diferencia los cuidados de Enfermería de
Salud Mental de otros, más técnicos quizás, que prestan otras enfermeras
generalistas y especialistas. Aunque ello no implica, como quiso dejar
claro el tesorero de la ANESM, Francisco Mejías, profesor titular del
Departamento de Enfermería de la Universidad de Alcalá de Henares, que “los cuidados técnicos serán menos terapéuticos o dejemos de prestarlos.
El mayor peso específico en el quehacer
cotidiano de las enfermeras de salud mental recae en técnicas como la comunicación,
la observación y la entrevista. “La comunicación (verbal y no verbal) es un
elemento fundamental para la prestación de cuidados de salud mental, y con
ella el uso de la palabra como herramienta terapéutica”, se afirmó. Pero
también se recordó que la complejidad de las necesidades humanas que se
derivan de los trastornos hace impensable que los cuidados enfermeros de
salud mental dependan de un modelo determinado .Así, hubo consenso al
apuntar que “las técnicas del cuidado o tecnología del cuidado han de ser
consideradas como un instrumento para garantizar la calidad de los procedimientos
del cuidado” .
En este sentido se señaló igualmente que
los cuidados terapéuticos en salud mental son los que proporciona el
profesional de Enfermería para que la persona desarrolle su mayor potencial
para el cuidado de sí mismo y de aquellos que conforman su entorno, lo que
le ha de permitir una mayor autonomía como persona y como ciudadano en el
contexto que le rodea: familiar, laboral o de ocio; fijando la convivencia en
razón a sus valores y creencias y a sus propias perspectivas de desarrollo
profesional
Necesidades
Pero, para que esta estructura terapéutica sea
eficaz al cien por cien es necesaria, como apuntó la profesora titular del departamento de Enfermería de
la Universidad de Alcalá de Henares, Marta Durán, una propuesta curricular
en los planes de estudio de Enfermería que desarrolle la propia naturaleza
del cuidado y que determine las capacidades que tienen las personas y su
entorno en los cuidados de la salud y de la vida en las distintas etapas de
crecimiento y desarrollo humano
E, igualmente, como apuntó esta experta, deben
reconocerse las diferencias y la pluralidad cultural, social, política y
económica que envuelve al sujeto receptor del cuidado enfermero de salud mental,
sin olvidar que desde cualquier prisma, la misión más ancestral de la
enfermera sigue siendo la defensa de la dignidad del ser humano a través del cuidado
preventivo y terapéutico. “Hay que recordar la diversidad de lo cultural en
el cuidado, no aceptando la homogeneidad impuesta por algunos modelos de
gestión”, se apuntó.
Aunque todo ello de poco servirá, como también se
señaló, sino se pone fin a la precariedad de recursos intermedios para la
atención a la salud mental. Y aunque las experiencias prácticas expuestas
por tres profesionales de Enfermería de Oviedo, Alcalá de Henares y Cádiz
en las que se describieron las estructuras terapéuticas empleadas con personas
con trastornos mentales severos, con un grupo de enfermos crónicos y en la
comunidad terapéutica de Jerez de la Frontera, respectivamente, atestiguan que la rehabilitación y la reinserción social es posible, ésta entraña numerosas
dificultades y debe salvar innumerables obstáculos
Por este motivo, estos profesionales
animaron a los asistentes a denunciar “la ausencia de políticas de atención a
la salud mental que eliminen o mitiguen el sufrimiento humano”. “Es una
responsabilidad de las distintas administraciones sanitarias autonómicas
ejecutar el mandato constitucional que se refiere a los derechos de las
personas a tener una vida digna”, insistieron. Al tiempo que el presidente
del Congreso, Germán Pacheco, que en este encuentro abandonó la presidencia
de ANESM, recordó que “es fundamental la existencia de enfermeros
especialistas en salud mental porque de su presencia dependerá la calidad
de los cuidados que se prestan a las personas con trastornos mentales
graves”
Al final sobre la mesa un mensaje
claro y conciso: “el colectivo de Enfermería de salud mental debe asumir
con responsabilidad social los desafíos del medio en constante evolución,
resistiendo a las exclusiones y participando activamente en los distintos
foros construyendo inter y transdiciplinariedad”. La clave para
conseguirlo, según se puso de manifiesto durante el encuentro, se sustenta
sobre cuatro pilares básicos: “resignificar el acto del cuidado enfermero como
derecho fundamental de las personas; ejercer el cuidado terapéutico para el
desarrollo humano poniendo en el centro de nuestra praxis y lexis el derecho
a trabajar para la satisfacción de las necesidades humanas; no perder la
memoria histórica y seguir interpretando la realidad; y hacer un uso
consciente del rol de liderazgo que la historia de la Enfermería y la sociedad nos ha entregado”.
Algunas claves de los cuidados
terapéuticos de Enfermería de Salud Mental
Entre las claves apuntadas en el XXII Congreso
Nacional de Enfermería de Salud Mental para ofrecer unos cuidados terapéuticos
de calidad se encuentran:
-
Usar la palabra como herramienta
terapéutica.
-
Crear un clima de confianza,
practicarla escucha activa y considerar el tiempo del usuario y/o paciente que
no necesariamente tiene que coincidir con el profesional.
-
Realizar una aproximación
individualizada considerando al ser humano como una realidad única.
-
Conocer la escala de valores y las
normas de funcionamiento social de los distintos grupos humanos, ayudando a las
personas desde su propio entorno a fomentar
-
la tolerancia consigo mismo y con los demás.
-
Delimitar el motivo de la demanda,
ya sea explícita o implícita.
-
Facilitar la expresión de
emociones y de sentimientos, así como la narración de los síntomas en el marco
autobiográfico para que cobren nuevas orientaciones.
-
Potenciar el desarrollo de las
capacidades propias de cada persona, recuperando la esperanza de poder ser
responsable de su propia vida.
-
Implicar a la persona en las
distintas oportunidades de rehabilitación y resocialización respetando sus
prioridades.
Nueva Junta Directiva
En la Asamblea de Socios celebrada en el transcurso de este encuentro se procedió a la elección de los cargos vacantes en la Junta Directiva. Los profesionales que se presentaron a estas elecciones, Marciano Tomé
Alonso (Gerona) a presidente, Vicente M. Gallego Gasqué (Madrid) a secretario, y
Juan Vila Santos (Oviedo) y Miguel Sánchez Bujaldón (Almería) a vocales fueron
elegidos por unanimidad. Una vez ratificados en sus nuevos cargos, los socios
presentes manifestaron su agradecimiento a los compañeros salientes de la Junta Directiva: Germán Pacheco Borrella, David Ballester Ferrando y Carmen Fernández
Sánchez, por los años dedicados al trabajo asociativo, que en el caso de Germán
han sido ocho y, en el de David y Carmen, cuatro años. |