
Sólo el 3 por ciento de los grandes hospitales españoles cuentan con unidades
de dolor agudo, que permiten un seguimiento del dolor en los pacientes operados.
Estas unidades, formadas por un anestesista y una enfermera, garantizan que los
pacientes de todo el hospital tengan el mismo nivel de tratamientos y anestesia
frente al dolor, ya que en los hospitales que no disponen de estas unidades
específicas, el tratamiento contra el dolor depende del cirujano.
En este sentido, los anestesistas destacan que estas unidades garantizan que
todos los pacientes reciben tratamiento contra el dolor, se les visita a diario,
no tiene un coste elevado y la estancia en el hospital se reduce, porque el
dolor está implicado en la recuperación del paciente y está demostrado que
incide en la mortalidad y morbilidad
“Se cree que el dolor no causa la muerte y los pacientes no le dan la
importancia que debería tener, porque se asume que la cirugía tiene que doler,
pero deberían reclamar más información y no sufrir dolores”, declaran los
expertos, para quienes sólo el 48 por ciento de los pacientes recibe información
sobre el dolor ante una operación, el 34 recibe información en caso de que haya
dificultades y el 12 nunca es informado de este aspecto
Asimismo, señalan que las unidades hospitalarias de dolor agudo facilitan a
los pacientes información sobre el dolor que pueden sufrir durante la operación
y después. Sin embargo, según el estudio realizado en siete países europeos,
incluido España, en el 34 por ciento de los pacientes el dolor no se tenía en
cuenta ni se medía durante la recuperación, porque no es un factor principal en
el tratamiento del paciente.
Los especialistas apuntan que el paciente debe demandar una educación sobre
el dolor y no asumir que lo va a padecer, porque influye en su calidad, y pone
como ejemplo la inyección epidural para el parto, que ahora está muy extendida.
El estudio PATHOS, determina cómo se trataba el dolor en los pacientes,
midiéndose cinco factores: la formación del personal, la información a los
pacientes, tratamiento en el postoperatorio, protocolos y evaluación y
seguimiento del dolor
Uno de los problemas detectados en el estudio es que los cirujanos y
anestesistas no reciben la formación adecuada y así, el 34 por ciento de los
encuestados, manifiesta que no le daban formación en el centro hospitalario. En
España esta cifra se reduce más, ya que sólo el 13 por ciento de estos
profesionales recibe formación porque los recursos destinados son aún menores
que en Europa.
En cuanto a los protocolos, el 28 por ciento de los hospitales carece de
estas herramientas, sobre cómo tratar el dolor, el 47 por ciento sólo dispone de
protocolos para casos específicos y el 25 para todos los pacientes. Asimismo,
queda mucho por hacer, ya que sólo en la cuarta parte de los indicadores se
alcanza un nivel mínimo aceptable |