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23 abr 2020
Con motivo del Día del Libro, la colegiada madrileña Ana Ruiz, profesional del SUMMA 112, cuenta cómo se puso en marcha la biblioteca que presta servicio en el Hospital de IFEMA, gracias a su iniciativa.
Las enfermeras se están esforzando especialmente por mejorar el bienestar de los pacientes en estos momentos tan difíciles en los que, además de enfrentarse a la enfermedad, tienen que permanecer aislados y alejados de sus familias. Así, están surgiendo diversas iniciativas para humanizar el entorno hospitalario donde estas personas han de ser atendidas bajo unas circunstancias marcadas por esta nueva enfermedad.
La enfermera del SUMMA 112 Ana Ruiz trabaja en el hospital de campaña de IFEMA desde su apertura. Es una gran apasionada de la lectura y en su primera guardia allí ya tuvo la idea. “Desde el primer momento en que pisé el módulo 5, que era el primero que se abrió, pensé que teníamos que llevar libros. Desde hace muchos años pertenezco a un club de lectura y a mí la magia de los libros me lleva a muchos sitios”, asegura.
En el Día del Libro, hay que recordar que la lectura puede aportar grandes beneficios a la salud mental de las personas, ya que reduce la ansiedad y el estrés, y puede ofrecer seguridad y alivio en momentos de pérdida de autonomía. De este modo, puede servir de herramienta terapéutica para mejorar su calidad de vida y bienestar. De aquí que se valoren este tipo de iniciativas puestas en marcha.
Ruiz se encontró durante su primera noche en este servicio con un ambiente triste y desolador así que empezó a trazar el plan. “Cuando salí a la mañana siguiente, hablé con todas mis compañeras del club de lectura y les pregunté si tenían libros para darme y traer al IFEMA para que los pacientes pudieran abstraerse un poco”. En ese primer día reunió 80 libros, pasatiempos, revistas, bolígrafos y un carro para cargarlo todo que, tras solicitar el permiso a sus superiores, desinfectó y puso ya a disposición de los pacientes.
Esta enfermera cuenta que uno de esos pacientes, tras superar la gravedad y recuperarse, salió en los medios de comunicación contando que una enfermera había puesto en marcha una biblioteca en el IFEMA. Ruiz se emocionó muchísimo por dar visibilidad a esta iniciativa, además de a su trabajo, y consiguió ponerse en contacto con él para mostrarle su agradecimiento. “Ha sido una historia muy bonita”, cuenta orgullosa.
A partir de ese primer día, la iniciativa fue creciendo a pasos agigantados. Ruiz se coordinó con el resto enfermeras de IFEMA para que llevasen más libros. “Una sola compañera reunió otros 80 libros, otra compañera trajo un montón de ellos, cada uno dedicado con una frase para los pacientes; otra propuso que su madre llamara por teléfono a los pacientes para leerles… El tema de la lectura en el IFEMA ha generado un ambiente de generosidad y solidaridad increíble”, subraya.
Además de contar con sus compañeras, Ana Ruiz pidió a través de las redes sociales que muchos otros se sumasen y, a raíz de ese momento, la respuesta se hizo viral. “Compañeros, bibliotecas, papelerías, particulares... me preguntaban cómo donar y cómo hacerme llegar esos libros. Desde entonces entraron en escena muchos más compañeros que han participado de esta iniciativa”.
“Son tantas las personas que se han involucrado en esta causa que no es posible mencionarlas a todas”, comenta esta enfermera. Pero sí quiere destacar la labor que ha realizado el escritor José Luis Molinero, quien de manera totalmente altruista está trabajando para mantener el orden de la biblioteca y se ha encargado de realizar pedidos de gafas para la presbicia. También quiere hacer una especial mención para el bibliotecario de Soto del Real que además de donar libros, les cedió un nuevo carro para poder colocarlos y movilizarlos por las instalaciones del IFEMA.
Cuando Ana Ruiz conversaba con una amiga suya sobre todo lo acontecido, ésta le dijo: “Has plantado una flor, que luego muchos han regado”. Un bonito símil para representar esta gran iniciativa. “Está siendo muy emotivo. Pienso que los libros también han curado porque los beneficios de la lectura son innumerables. El más grande y el más importante para mí es la compañía. Un libro hace volar la imaginación”, asegura.
Las donaciones de libros en estos momentos se encuentran paralizadas porque ya hay suficientes para las necesidades del hospital IFEMA. De hecho, se están empezando a llevar a otros hospitales. “Llevamos los libros que no han estado en zona caliente”, aclara.
Una situación dramática
Respecto a cómo está viviendo esta pandemia como profesional sanitaria que se encuentra en primera línea, Ruiz reconoce que son momentos duros tanto física como emocionalmente. “El miedo al contagio es constante, sobre todo por la angustia que nos genera a los que tenemos que volver a casa con nuestras familias, ya que la actividad de este virus es aún muy desconocida. La presión emocional de llegar a casa y que puedas contagiar a tu familia es muy fuerte. Tengo tres hijos y cuando vuelvo del trabajo ni les saludo, directamente voy al baño y desinfecto todo. Ese desgaste está siendo terrible”, lamenta.
No obstante, Ana Ruiz prefiere quedarse con el lado positivo y humano de esta crisis. “Estamos haciendo mucha unión entre nosotros. En el SUMMA 112 nos conocemos la mayoría y esta situación nos está uniendo aún más. Nos brindamos un gran apoyo. Yo siempre digo que les abrazo con la mirada”.
Para terminar, Ana Ruiz quiere recordar a todos los compañeros fallecidos a causa del coronavirus, con una especial mención a alguien cercano. “Me gustaría que se hiciera un homenaje a Luis, compañero médico del servicio del SUMMA 112”.
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